ARMAR LA HISTORIA GERVASIO GARCIA PDF

Armar la historia: La tesis en la region menos transparente y otros ensayos ( Coleccion Huracan academia) (Spanish Edition) by Gervasio L Garcia and a great. Armar la historia by Gervasio L. García, , Ediciones Huracán edition, in Spanish – 1. ed. Armar la historia: la tesis en la región menos transparente y otros ensayos. García, Gervasio L. (Gervasio Luis), · Save to Lists · Login to SaveManage List.

Author: Grogor Arashik
Country: Puerto Rico
Language: English (Spanish)
Genre: History
Published (Last): 9 March 2007
Pages: 28
PDF File Size: 17.64 Mb
ePub File Size: 7.8 Mb
ISBN: 339-5-93349-170-6
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Armar la historia

De Albizu a Madonna: Para armar y desarmar la nacionalidad. El ascenso del ismo se hizo patente en con la defensa del como rinico idioma oficial,las actividades del Quinto I Ver, “Reconstructing Nations and States”, Deadalus, vol.

En particular, John A. En palabras de dos defensores de la nrrclorurlitlad y los anexionistas que la niegan. Se presupone, puertorriqueflidad, “[vivimos] un momento clave de nuestra his- nrleirrirs, r;rre la existencia misma de la nacionalidad puertorri- toria en que los puertorriqueflos manifiestan de forma espont6- rlu.

Para el neonacionalismo, Ia construcci6n cionales”. Reconozco que el Puerto Rico?

No obstante, Io Armar rlrt’ rlt. Y si bien reconoce las yistoria y 3 En este libro utilizo “discurso” para referirme no s6lo a lo que se ha dicho o se ha escrito, sino tambi6n a las pr6cticas y a las acciones que ;rlrrr,;rliclades sociales, las subsume o incorpora de manera est6n comprendidas en el orden del discurso.

Como seflala Keith Baker: Distinguen, en efecto, entre diferentes pr6c- llrr ejemplo de lo primero es el tristemente c6lebre men- ticas discursivas juegos de lenguaje- hhistoria vez de entre fe- -diferentes n6menos discursivos yno discursivos”.

Tal posici6n supone que la “rea- ‘i;rlc rle Rafael Herndndez Col6n sobre “la espafrolidad de lidad” es una construcci6n discursiva, y que no existe independiente- I’rrcrto Rico” pronunciado en Madrid en mayo de Keith Michael Baker, ” ‘u;rlquiera que sea el color de nuestra piel, el signo de Inuenting the French Reuolution: Essays on French Political Culture in the rrrrr. Cambridge, Cambridge University Press,p.

Madrid, Ediciones Complutense,pp. Parael neonacionalismo, la Ley del Idio- sociedad multiracial, pero 6tnicamente homog6nea, a pesar garica Oficial de fue un evento de enormes repercusiones de sus armag. Para este autor, somos, por lo tanto, diferen- Irisldrricas en Ia reafirmaci6n de los rasgos latinoamericanos tes de la sociedad “plural,n’ profundamente dividida por facto- rle lir “1 ersonalidad nacional” puertorriquefla. En este contexto, glrlo Cintr6n, destacado defensor de la oficializaci6n del es- sostiene Carri6n, la defensa de lo hisp6nico “busca articular prrrlol, declar6 que como consecuencia de esta ley “[e]l pais un proyecto politico que sobrepase las diferencias raciales, nr, lsinti6] orgulloso de si mismo, dueflo de su cultura nacio- buscando cohesi6n en una estructura cultural comtn, de fuer- rr;rl t: T El za capaz de detener los designios nacionalmente desintegra- ” rolit 6logo” Juan Manuel Garcia Passalacqua proclam6 que al 1 dores del colonialismo norteamericano.

Eso presupone desa- llrnr: S Y al parecer el gobierno espa- cultura de raices antiguas y a la cual pertenecen un conjunto ir rl t lc Felipe Gonziilez estuvo de acuerdo con tal apreciaci6n, de paises ‘americanos'[ De ahi que, segrin esta versi6n, “el discurso antihisp6ni- Aslrrrias” por preservar y defender el vernS.

Subrayar la heterogeneidad cultural, concluye Ca- pro;lici6 que la lengua se transformara en un lssue politico- rri6n, significa adoptar una posici6n que beneficia tan s6lo al pirrliclista vinculado al debate del sfafus politico de la isla. De proceso de asimilaci6n cultural y, por ende, a la p6rdida de la irrrrrccliato, el Partido Nuevo Progresista PNP denunci6 la Ley “identidad nacional” de los puertorriqueflos.

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En enero deluego de su triunfo electo- fensa de la “cultura nacional”.

Armar La Historia: La Tesis En La Región Menos Transparente Y Otros Ensayos

Centro de Inves- Iberoam6ricana”, 17 de mayo dep. Ha sido muro ar,ar contenci6n, defensa de Ia l islinta seria Ia situaci6n si la ley del PNP o una ley apro- nacionalidad, baluarte de nuestra diferenciaci6n”. Pero, en ausencia de esa opre- como naci6n”. Cabe preguntar, De ahi que Ia consigna que presidi6 la defensa del espaflol nrh.

Armar la historia ( edition) | Open Library

Dicha rraciorralidad que excluye a los neorricans porque no hablan proposici6n reduce la nacionalidad puertorriquefla a una na- errpirriol o son bilingiies? Se trata -c6mo negarlo- tra pregunta me parece arin m6s histlria Para evi- lengua y que excluye Ia “diferencia” de la nacionalidad.

Visto asi, parece claro que la obsesi6n con las de “cardcter simb6lico” para consumo del Congreso estado- r. San Juan, Editorial Talleres, Mds arin, dicho dis- ficial y lo humano.

En Blade Runner los gxrcia eliminaban r ui!

Pedro de Castilla (m. ) – Wikipedia, la enciclopedia libre

En gervadio discurso neonacionalista, se elimina concep- e’rr l;r ;rntigua Yugoslavia y en otras partes del mundo. Esta complejidad es producto de la a’lrrl;r [ Pero es un espaflol diferente del idio- l;rrrrlloco se habla espaflol. Lq Arturo Torrecilla, “Para deconstruir la encuesta de Postdata,” rnul;rbles. San Juan, Ediciones HuracSn,p. Sobre la importancia contempor6- nea del bilingiiismo, ver, Stephen A.

Wurm, “Lenguas en conflicto en el tt lbid. Boletin en conflicto en M6xico: Boletin del Centro de 16 Diaz ‘ Quiflones, op. Por eso han sido fritiles los intentos reduccionistas de l por la condici6n de ciudadano franc6s. La lengua fijarla a base de un solo criterio “determinante” como la len- rlrrc hablaban los alsacianos o los gascones sigui6 sin te- gua o la etnicidad, o a base de una combinaci6n de criterios rror que ver con su condici6n de miembros del pueblo “objetivos” tales como la lengua, el territorio comirn, la cultu- Iranc6s.

Estos intentos por definir la nacio- nalidad a base de criterios universales e inmutables no han l. Una nacionali- histoira central o al territorio constituido por ese Estado y sus dad tan recia como la palestina no tiene territorio comrin; la Ir;rlritantes individuales.

Esta categoria, como seflala este his- italiana y la polaca fueron construidas desde el Estado, y histogia lori;rclor, no establecia una vinculaci6n l6gica entre la comu- como la de los irlandeses y los puertorriqueflos se han conso- Irlrl;rrl de ciudadanos de un Gedvasio territorial y la identifica- lidado sin tener Estado propio.

De la nacionalidad, en fin, se clrirr de “la naci6n” sobre bases 6tnicas, lingiiisticas u otras. El surgimiento pos- multi6tnicos y multilingties. En Europa, durante el siglo XIX -el lr. Ese es el sig- dad o naci6n. De hecho, estos criterios eran incompatibles con rrllicado de la famosa frase de Massimo d’Azeglio sobre la “el principio de nacionalidad” que domin6 el discurso de lo na- rrnificaci6n de ltalia: Como dice Eric J.

El Caribe y la perspec- tiua posmodernc. Hanover, Ediciones del Norte,pp. Hobsbawm, Naciones y nacionalismo desde I Somos la salsa, el reggae y Como indiqu6 anteriormente, el neonacionalismo presupo- el r n;r r hr Vico C. Somos, si se quiere, “tradici6n de futuro”, como ne que la nacionalidad puertorriqueha es una nacionalidad Lr t’vlrlr.

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Este discurso percibe la globalizaci6n como Irlalriricos restaurados en pleno apogeo del Quinto Centenario. Evidentemente, el candente debate llluvetr y reconstituyen continuamente como parte de la inser- sobre la globalizaci6n y la identidad nacional rebasa el marco r lfrrr rh, la isla en el proceso de globalizaci6n.

En Puerto Rico, como pro- rl slgrrificante de historai del Otro-es gervasoi ‘leido’ con- ducto de la incorporaci6n a ese proceso, lo que reconocemos fnr rrrr. Ya no somos, si ,t, ;,”. Se trata de la manera idiosincrdsica en que cada cul- la ciudad. No somos el pais de los cuatro pisos, sino gevasio pais de Iur;r “kte” lo aarmar y de la multiplicidad de formas en las 4 X 4.

Somos los celulares, los beepers, los fax, los vcr’s y los rlrrr. Somos Michael Jackson y Madonna, t,nlr. Contemporary Cultural rial Enjambre,pp. Minneapolis, Minnesota University Press,p. Vivimos en un mundo donde las fron- pios” o son “apropiados”.

Un se cruzan y entremezclan. Es por esto que aqui, lo mismo que en el resto de Am6rica Latina, como seflala N6stor Garcia Canclini, rrllrrkr rlonde los objetos n6madas -fax, celulares, m6dems, rr t: Es necesario’ por tanto, rrrr rllilrlicaci6n de identidades heterog6neas y diversas que po- desmontar la visi6n que compartimenta la cultura en pisos sepa- rados, y plantearnos la posibilidad de leer estos circuitos hibridos lri’lr ‘n cntredicho cualquier discurso esencialista que preten- desde categorias n6madas que “rediseflen los planos y comuni- rll lij;rr rle forma inmutable la identidad nacional.

Mientras el capitalis- y plural- no es expresi6n de un proceso de “transculturaci6n” o rrrrr lorrlista3a de la posguerra intent6, sin mucho 6xito, “desnaturalizaci6n” impuesto por el “imperialismo cultural”, sino “ltonr gonizar” al mundo, el capitalismo posfordista de fin de de Ia forma en que se entretejen tradici6n y modernidad en Puer- aipllo rt: Dicho de otra manera, la hibridez cultural es la r’.

Barcelona, Seix Barral, En el mundo contempor6- cillt. Dicho rdgimen estd, neo, “lo nacional” est6 atravesado por, e incorporado a, el l r. Londres, Verso, I ; y Alain Lipietz, proceso de globalizaci6n de la economia y de la cultura.

De Tltt,tty’s ond Miracles: The Crisis of Globql Fordism. Londres, Verso, l’lli i. Para una discusi6n sobre las implicaciones 30 N6stor Garcia Canclini, Culturas hibridas: It’s no longer about keeping up with the y en Ia multiplicaci6n de estrate- gtrrrtrlt.

From world girrn rlr. De modo que el posfordismo se manifiesta a la This is the’difference’of commodity relations, the particu- 1’r1r r nnto global y local. Seg0n Henry Giroux, Benetton ha is sought after for its exchange value, its exoticism and llrllnl;rrrrlo redefinir la relaci6n entre est6tica, consumo y po- the pleasures, thrills and adventures it can offer.

En este intento de de. Es decir, un capitalismo que busca incorporar al “otro”. El Terminator 2, adaptdndose y metamorfose6ndose continuamen- grnrlurrlismo de Benetton reconoce la “diferencia” cultural te e incorporando flexiblemente lo que se le opone. Como seflala 1′ rrrt. No se trata, pues, de pro- ttr. Esto lo vemos en la lltlifi livcrsos rnercados de gustos culturales y preferencias manera en que la Coca-Cola redujo el tamaho de sus botellas llrllvrrlrralizadas.